A huge collection of 3400+ free website templates JAR theme com WP themes and more at the biggest community-driven free web design site
Inicio / Opino, luego existo / ¿Por quién doblan las campanas?

¿Por quién doblan las campanas?

Fuente de la imagen: albumdigital.org

No, señor, no, no preguntes por quién doblan… ¿doblan por tí?

He escuchado, tanto por radio como por televisión, y leído en todos los soportes la siguiente y sorprendente noticia:

La Comunidad de Madrid protegerá el sonido de las campanas de las Iglesias para evitar que puedan ser objeto de multa como en Móstoles

El pasado año, la Gerencia de Urbanismo de Móstoles abría un expediente sancionador contra tres iglesias de la ciudad por el elevado sonido que producían y las supuestas molestias que generaban a los vecinos.

La Consejería de Medio Ambiente está ultimando un Decreto para que el actual vacío legislativo no impida que las iglesias hagan uso del tradicional sonido de las campanas, es decir, para proteger el sonido de las campanas de las iglesias de la región, para evitar situaciones como las de Móstoles.

http://cadenaser.com/emisora/2017/02/27/ser_madrid_oeste/1488204439_425609.html

Siempre me han gustado las campanas. De niño vivía en la calle Ferraz junto al colegio del Sagrado Corazón y sus campanas acompañaron mi infancia. En mis veraneos de tres meses (sí, tres meses….) en Los Molinos las campanas llamaban a misa o doblaban a muerto o a rebato en caso de incendio y me gustaba.

Sin embargo algo me hizo reflexionar. ¿Y si no fueran sólo campanas lo que sonase?

Corría el año de 1995 y por motivos de trabajo tuve que permanecer bastantes meses en Estambul. Mi hotel no era malo ni estaba en mal sitio, era el Conrad  de la Cadena Hilton junto al estadio del Besiktas FC y la primera noche transcurrió apacible hasta… las 4 de la madrugada en que un alarido estrepitoso,  a todo decibelio, me levantó de la cama.

No, señores, no, no era Saturno devorando a sus hijos o un temblor grado 7 …no señor, era un muecín invitandome a adorar a Alá.

Esa misma mañana y mediando una magnífica propina al conserje logré un cambio de ala del edificio para atenuar en lo posible el volumen de tan generosa invitación….y ni aún así. Mi estancia en Estambul siempre la recordaré como una pesadilla.

En el artículo 16 de la Constitución se garantizan la libertad ideológica, religiosa y de culto, algunos de los derechos más íntimamente vinculados al libre desarrollo de la personalidad. El límite a estos derechos reconocidos en el primer párrafo del artículo 16 CE lo constituye el orden público ‘protegido por la ley’, es decir no hace referencia a un orden público de carácter policial sino aquél que se deriva conforme de lo establecido en el ordenamiento jurídico tendente a proteger ese orden establecido y, en particular, los derechos fundamentales. En última instancia, el concepto de orden público será el admisible en una sociedad democrática.

El Tribunal Constitucional se ha ceñido a esta interpretación estricta de la cláusula de orden público, que sólo será invocable cuando se haya constatado en sede judicial la existencia de un peligro cierto para la seguridad, la salud o la moralidad públicas (STC 46/2001, de 15 de febrero).

Si esta amenaza no constituye un peligro para la salud, que venga Dios y lo vea.

Y digo yo, si las campanas van a ser protegidas ¿quién nos puede garantizar que la comunidad  musulmana no va a invocar agravio comparativo y la pesadilla turca se repita?  

Yo acabé de los nervios y adicto a los somníferos en Turquía…..y no había campanas.

Acerca de Miguel González-Quijano

1951 – Madrid. Licenciado en Ciencias Económicas. Ha desarrollado su carrera profesional en la Consultoría : España, Argentina, Turquía, México. Su interés se centra en todo lo referente a la cultura y especialmente la Historia moderna. Amante de la música clásica, la lectura, la montaña y las motocicletas.

Puedes consultar

Cuatro estaciones en La Habana (serie TV)

Estoy siguiendo, entre interesado y curioso, esta serie de TV que nos cuenta las experiencias …

2 Comentarios

  1. Pues sí, muy atinada la observación final respecto al sonido de las campanas o las voces o altavoces desde el minarete: si por “razones del culto” cualquier religión puede hacer ruido, me temo que pronto subirán los decibelios y no habrá quien lo soporte…

    Yo propondría, en aras a la libertad de culto, que las expresiones ruidosas, sean las que sean, se realicen a puerta cerrada, en los respectivos templos, sin que puedan alterar la ya alterada paz de las calles y plazas por la circulación rodada…

  2. Tienes toda la razón . Es una muestra de “Descultura” de “Degeneración ” Zafio”y “Soez”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *